lunes, 15 de junio de 2015

Los límites del humor

Hoy día las cárceles están llenas de dementes y desgraciados, que claman y chillan desesperadamente desde el fondo de los sucios calabozos estatales que desde hace años los recluyen que el chiste tuvo gracia, pero que nadie fue capaz de verla, que todo es muy injusto, que la libertad de expresión. Y lo cierto es que los carceleros nunca sonríen, aunque siempre se ha rumoreado que es una orden oficial.