lunes, 9 de febrero de 2015

Mutus

Fruto de un macabro y retorcido azar, todos los seres humanos, ya por entonces irremediablemente mudos por atrofia, perdieron casi al mismo tiempo los cargadores de sus teléfonos, dependientes aún de los caprichos de la electricidad y la electrónica. Baterías bajo cero, pantallas negras, disfuncionalidad. Aislamiento social. Y, ay, de la comunicación.
Ay, de los mudos.