jueves, 19 de febrero de 2015

La España Tronista (5)

Al poco de iniciarse la supremacía tronista, los que aún quedaban libres de su influjo trataron de refugiarse en lo que ingenuamente consideraron lugares vedados a aquella: bibliotecas, teatros, museos… Allí iniciaron desesperadas clausuras que, a la larga, devinieron infructuosas. Los tronistas, creyendo que se trataba de algún nuevo reality show, acudieron en masa a los últimos santuarios para convertirse en fiel audiencia. Los ingenuos exiliados fueron de este modo acorralados, y conminados por la turba a nominarse entre ellos.