domingo, 1 de febrero de 2015

La España Tronista (3)

Tengo que sincerarme. La cuestión es que yo no recuerdo haber hecho absolutamente nada. Quiero decir, me seleccionaron, entré, y durante los meses que estuve allí dentro con los demás no hice nada. Nada, casi literalmente. Comí, dormí, hablé. Volví a dormir. Y ellos mientras tanto nos grababan, por supuesto. Lo grabaron todo, aunque todo fuera especialmente anodino, aunque todo en realidad fuera nada. A veces hablaba a la cámara pero era eso, hablar a un cristal. Para mí no había nadie detrás, no estaba hablando a nadie en concreto. Ni siquiera recuerdo haber dicho nada relevante.
Nada. De verdad.
Y sin embargo ahí están, ahí se ven, levantando altares y estatuas en mi honor. No estoy incómoda con eso, aunque creo que ya han llegado a los sacrificios. Tengo que sincerarme, no recuerdo haber hecho absolutamente nada, y no sé bien cómo he llegado a merecerlos.