martes, 10 de marzo de 2015

Apocalipsis

Respecto al tema del Juicio Final, se sabe que el Todopoderoso acudió a interponer recurso para iniciarlo. Trabas, las habituales para esto; en primer momento costó hacerle creer que, aún pese a su condición divina y suprema, necesitaba de abogado. Después, sin más remedio, se tuvo que plegar a nuestros mortales tiempos, y es sabido que son insoportablemente lentos, por eso de que no hay soporte informático que tramite adecuadamente aquello del Fin, y de que los Juzgados y Tribunales echan a mediodía la persiana. Así que la Humanidad puede confiar en un futuro transitorio que parece que no merece, virtud de una Justicia dilatada. Se ha previsto, además, que cuando se resuelva el proceso – diez, quince años quizá – se recurra la previsible sentencia desfavorable ante Estrasburgo.
“Siempre funciona”, dicen los entendidos.