domingo, 26 de mayo de 2013

Chicas guapas en bicicleta

Pasaron a mi lado las chicas guapas en bicicleta y no pude dejar de mirarlas. Ellas también me miraron a mí, y rieron. Entonces yo las quise, pero siguieron pedaleando con toda la gracia que puede sacar una criatura viva, y se perdieron por el horizonte de la calle, hasta que torcieron la esquina y las perdí. Seguí caminando, y seguí queriéndolas. El resto al principio no lo vi, pero lo escuché: el frenazo tardío, el golpe fatal. Los gritos. Seguí caminando. Y así, al volver a alcanzarlas, las tuve justo donde las había deseado. A mis pies.