lunes, 24 de noviembre de 2014

La rata

Un día padre dijo “ha entrado una rata, y tenemos que matarla”. Con tenemos se refirió a que yo tenía, por mis años más jóvenes y mis pies ligeros. Y yo, que no quise hacerlo pero que tampoco sabía decirle no a padre, al final acorralé a la rata. Y la maté.
Por eso ahora, que vivimos todos, todos rodeados de ellas, en lo que ya reclaman legítimamente como su (de ellas) territorio, que es todo lo que puedo ver y veo, no puedo quitarme la idea de que, cada noche mientras intento dormir, me miran con una mezcla muy lógica de suficiencia y rencor.