miércoles, 5 de noviembre de 2014

Intrahistoria (LXXXVI): El ascenso de Podemos

Y la marabunta de arribistas dirigentes se tuvo que abalanzar sobre el Señor Presidente en clara actitud de contención cuando éste, súbitamente inflamado de ánimo y piel (al menos, que se supiera, nadie recordaba aquel tono granate vivo entre sus poros), dio fe de su sincera intención de golpear con su periódico deportivo de la mañana – debidamente enrollado, por aquello de maximizar el daño – a uno de sus asesores, cuyo pecado capital había sido asegurar, con mucha solemnidad, que “creo, señor Presidente, que podemos revertir esta situación. Podemos, señor Presidente”.