lunes, 4 de noviembre de 2013

Bloqueo creativo (I)

O, tal vez, simple tolerancia. Me explico. Un gobierno no quiere apartar a varios agentes de policía que mataron a un hombre a golpes, agente que judicialmente ya han sido llamados torturadores. Vuelve el «cordón sanitario» educativo. Un político, antaño en una posición de privilegio, ha confesado que la política española, se mire a izquierda o derecha, está podrida hasta los tuétanos. Lo ha confesado en televisión, y no le temblaba la voz. La política del siglo pasado agoniza, pero nadie se decide a desenchufarla y mientras se le siguen saltando las costuras. No hace mucho fallecieron unos mineros – se inspecciona, ahora, «si la mina es o no segura» - y el ministro de turno dio un recital de falta de decencia y de escrúpulo. Otros tantos ministros dicen y repiten sin pudor que se acaba la crisis, pero empachados de cinismo no dicen para quién. No es que el mundo sea espiado, es que es espiado por torpes. Veinticuatro muertos y salió de la cárcel; le tocaba, sí, pero lo hizo sonriendo. Pronto hará mucho frío y en la calle queda mucha gente. Cobran por el Sol. Quemaron vivo a un hombre por una acusación infundada de pederastia. El mundo aún no ha podido olvidar Batman & Robin. Aún hay gente que se cree los horóscopos. Aún hay gente que se cree a Paco Marhuenda.
José María Aznar. José María Aznar otra vez.

Y a mí no se me ocurre nada.