sábado, 16 de febrero de 2013

A buen entendedor


El estudio se llamó “Proyecto Springsteen” y se financió con “cuentas negras” europeas. La elección de España fue lógica y obvia, pues es un país con – siendo amables - una pobre cultura en idiomas, ideal para conclusiones realmente fidedignas. Ciertamente, dichos resultados respondieron a las expectativas iniciales, e incluso las superaron. El objeto de la investigación era descubrir hasta qué punto el ciudadano medio se identificaba con estímulos que no llegaba a comprender plenamente, pero que asimilaba y aprobaba en el marco de sus “apetencias”. Para ello se utilizaron recursos simples y tradicionales, concretamente éxitos recientes de la música pop y rock extranjera: muy pocos de los sujetos entendían realmente lo que se estaba diciendo, pero quedaron muy satisfechos por lo que escucharon y no hubo ningún interés real por conocerlo. La conclusión más inmediata que se extrajo, chispa de inicio del resto del proyecto, fue que el sujeto estándar atiende mucho más a cuestiones de forma, sin preocuparse de indagar en el fondo, en tanto la forma no le resulte desagradable o inarmónica.

Y así nació nuestro Gobierno.