sábado, 26 de noviembre de 2016

Intrahistoria (CXXV): Fidel Castro

El tipo vestido de riguroso negro, el del cortaúñas hiperbólico y el aliento de hielo, juntó las puntas de los dedos mortecinos y rió por lo bajo a través de una sonrisa que nadie podía ver, y no precisamente por ceguera colectiva del respetable. Habló con profunda suficiencia.
“Ya dije que nadie estaba a salvo”.