jueves, 7 de abril de 2016

Bucaneros

Dijo el hombre de los ojos vendados que el olor salado del mar le recordaba a tiempos más alegres de su niñez, y que pese a todo aquello le hacía feliz.
Los piratas se echaron a reír y desde otro lado de la pasarela le dieron el empujoncito final.  Fue a caer al mar, y los felices entonces fueron los tiburones.

Siempre le recordaron como un tipo optimista.