lunes, 6 de octubre de 2014

Intrahistoria (LXXXIII): El ébola llega a España (II)

Y fue en aquel preciso momento, habiendo estornudado consuma  inocencia la señora Ministra – tan simple y tan enternecedor, de cotidiano; ya ven, “atchús” y nada más fue – en el ecuador de su solemne comparecencia de urgencia, cuando la miríada de reporteros, periodistas y corresponsales abandonó la sala en (nada más podría definirlo) franca estampida, dejando atrás instrumental, grabación y testimonio, en un desesperado intento por salvar la vida. Dejando - ya ven - a la señora Ministra con la frase “no hay peligro alguno” colgada en los labios.