jueves, 12 de diciembre de 2013

Intrahistoria (XIV): Consulta soberanista en Cataluña

Todo el mundo opina, y además espera que todo el mundo también lo haga. Y puede ser que el académico, como alguna vez se suele decir, solo estuviera allí para hablar de su libro, La Mancha Ibérica; desgarrado alegato y relato de las tibiezas morales e intelectuales de esta gran patria que pisamos y que, a resultas del texto, nunca podremos despegarnos absolutamente de los talones, por tratarse de miserias más inherentes a la idea que a la tierra, esté ésta arada o simplemente removida. Obra por cierto que en su momento no dejó indiferente a casi nadie, porque solo unos pocos no se dieron por aludidos. Algo de eso se infería ya en alguna página recóndita.
Puede ser, entonces, que asediado hasta el más primario asqueo por el ejército de ocupación periodístico a propósito de su «opinión experta y científica» (sic) sobre cierto ánimo de secesión latente en un ventrículo del Estado, el académico optara por una huída hacia adelante y a pecho descubierto. Una respuesta vital. O, más simple aún, algo que pudiera encontrarse en su libro. Puede ser que por eso dijera lo que dijo, respirando más amargura que rencor.

«Pueden huir, pero no esconderse».