jueves, 13 de diciembre de 2012

Sinergia


Verás, Bobby, te lo expondré de la forma más clara posible. No llegaremos a tiempo. Odio esa maldita expresión, pero es cierta. Como que hay un Dios, Bobby; no hay forma de que lleguemos al plazo previsto, no podremos exponer la disertación en la fecha señalada. Créeme, hemos tanteado casi todas las opciones, y no lo conseguiremos. No sé si ha sido torpeza, falta de visión o mala suerte, Bobby, pero definitivamente no llegaremos a tiempo. Así que es hora de hablar de alternativas. Hemos puesto algunas sobre la mesa, pero te diré la verdad: casi ninguna ha prosperado. Hay pocas vías que tomar ahora, excepto, obviamente, retrasar la exposición. Ganar tiempo, unos días. Pero eso es difícil, ¿no? ¿Qué argumento de peso podría convencer a la profesora de que no estamos listos por una fuerza mayor, por una causa que nos supera? ¿Se te ocurre alguno, Bobby? Hemos pensado que la falta de uno de nosotros podría ser motivo bastante, pero para eso no puede tratarse de una falta cualquiera, no; ha de ser una inexcusable, insalvable, que haga totalmente imposible que el grupo pueda estar reunido completo para exponer su disertación correctamente. ¿Entiendes, Bobby? Tiene que ser real, o no servirá como excusa, ni como nada. No se la creería nadie. Eso es lo que hemos hablado y decidido hasta que has llegado. Nos sigues, ¿verdad?
Entonces, déjame una pierna. Puede que te duela.