miércoles, 19 de abril de 2017

La España Tronista (15)


El Tronista es, ante todo y a nivel cultural, un ser generoso. El Tronista es, culturalmente hablando, todo filantropía. Sus marcadísimas preferencias y gustos no cree merecerlos sólo para sí; al contrario, el Tronista reniega de las intimidades del auricular, del ensimismamiento musical. Lo detesta. Lo que el Tronista escucha se acerca demasiado a la gloria como para no compartirlo. Y por eso no hay autobús, vagón, acera, cualquier cosa medianamente pública y compartida de este país que no cuente con su propio Tronista (nuevo moderno Prometeo), aparato móvil en alto, altavoz a toda marcha, lista de reproducción vomitada de seguido - con el celebérrimo chispum chispum, chispum chispum como hilo vertebrador -, compartiendo para ustedes, iletrados comunes, sosos anodinos, todo lo que el tronismo, esa inagotable fuente de nueva cultura, tiene que regalarles.