martes, 2 de febrero de 2016

El catarro

«Viviré para siempre, aunque me haya ido, entre estos estornudos, que se han llevado ya lo mejor de mí, porque me han dejado vacío y seco. Decid a todos que he vivido y vivo aún en el aire y en la mucosa. Que os quiero. Y que Atchús».
«Salud», dijeron los asistentes a coro, y el viudo se echó a llorar. Pero, parece que con la herida aún reciente, no aceptó pañuelos.