miércoles, 5 de julio de 2017

Patriotas

Mis queridos conciudadanos:
Los padres fundadores de nuestra nación, además de merecedores de todos los honores y dignidades que se nos ocurran a nosotros o a nuestros descendientes, fueron especialmente previsores. Y es por ello que nuestra bandera es reversible, aunque casi ninguno de nuestros vecinos lo sepa. Porque ya los padres fundadores previeron nuestra debilidad material y de espíritu, nuestra miseria moral y las migajas de orden y progreso que hemos dejado de nuestro país. Los fundadores de esta nuestra gloriosa patria ya previeron, como digo, que sería miserable y, sobre todo, más débil, peor armada y con menos soldados (y más cobardes) que nuestros vecinos.
Por ello, ahora que os anuncio la inminente agresión de todos ellos, imagino que escandalizados por nuestra ruina, y nuestra absoluta incapacidad para rechazarla, os animo a darle la vuelta a la bandera, a silbar mirando hacia otro lado, y a masticar vuestro pasaporte, olvidando si es posible a nuestra gloriosa patria y a nuestros insignes padres fundadores.
Decid que, desde hace años, vosotros sois huérfanos.

martes, 27 de junio de 2017

Congelador

Un amigo que estuvo muerto durante diez minutos me contó que al otro lado (sic) sólo hay un tipo andrógino e imposible (por lo que nunca descartó que también pudiera ser una tipa; o sí, también ambas cosas a la vez), que te señala con el dedo y se ríe a carcajada limpia. No hace otra cosa más que descoyuntarse voluntariamente la mandíbula. Durante siglos se descojona sin descanso, y nunca dice qué es tan gracioso, ni se llega a alejar mucho.

Yo confío mucho en este hombre, y adivino pronto a charlatanes. Así que, señor, si le digo esto es para que sepa que pagaré lo que sea por su mejor congelador.
Créame. Tengo muy poco sentido del humor. Lo que sea.

lunes, 29 de mayo de 2017

Feliz cumpleaños


Esa galopante vejez que le trepa por las piernas aparentemente no sabe que el que acumula años también tiene una sierra, y poco miedo a utilizarla. Como un cirujano, antes de llevarse el palo para morder entre los dientes, se ordena “diga gangrena”.