El Tronista es, ante todo y a
nivel cultural, un ser generoso. El Tronista es, culturalmente hablando, todo
filantropía. Sus marcadísimas preferencias y gustos no cree merecerlos sólo
para sí; al contrario, el Tronista reniega de las intimidades del auricular,
del ensimismamiento musical. Lo detesta. Lo que el Tronista escucha se acerca
demasiado a la gloria como para no compartirlo. Y por eso no hay autobús, vagón,
acera, cualquier cosa medianamente pública y compartida de este país que no
cuente con su propio Tronista (nuevo moderno Prometeo), aparato móvil en alto,
altavoz a toda marcha, lista de reproducción vomitada de seguido - con el celebérrimo
chispum chispum, chispum chispum como hilo vertebrador -, compartiendo
para ustedes, iletrados comunes, sosos anodinos, todo lo que el tronismo, esa
inagotable fuente de nueva cultura, tiene que regalarles.
miércoles, 19 de abril de 2017
domingo, 9 de abril de 2017
El desarme
Estando así tan contra la pared, llegando con poco
resuello a este callejón sin salida, acorralado por tantos y tantos
perseguidores, me dije y les dije, tras una breve iluminación, que olvidáramos
tantos rencores, que la paz es el camino, que qué bella es la concordia y que
tomad, aquí están todas mis armas, las toneladas de explosivos y también las de
malas intenciones, que tomad flores y niños sonriendo y que qué bonito es el
cielo azul de esta mañana, que por favor suelte las esposas. Que ahora somos
buenos chicos. Que nos demos un abrazo.
martes, 4 de abril de 2017
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