lunes, 18 de noviembre de 2013

Intrahistoria (IX): Filipinas

Altos responsables de las Naciones Unidas han anunciado esta mañana un «final feliz e inminente» a la grave crisis humanitaria desatada en Filipinas, hasta hoy enfangada en la inacción más absoluta. Tras interminables reuniones y reformulaciones del concepto que hasta hoy se tenía de comité, probada joya de ese don de Dios que es la burocracia, las altas autoridades han acordado por unanimidad «suprimir a Filipinas de la Tierra» con efecto retroactivo. «En otras palabras, y como espero que entiendan, realmente no ha habido ningún tifón en ninguna parte». Tras una sucinta exposición del plan integral, que contempla importantes reformas en atlas, recuerdos y agencias de viajes de todo el mundo, el portavoz de la ONU ha respondido a varias preguntas de los periodistas allí reunido con un escueto pero clarificador «¿dónde?».
El Gobierno español presentó y elevó sus más enérgicas protestas. Argumenta que «Los últimos de», más que sonar extraño, no suena absolutamente a nada, y que aún no sabe dónde puede reubicarlos.

Importantes eruditos de la Historia Militar de los Estados Unidos han invitado a asumir el hecho de que el Douglas MacArthur en realidad dio un paso en falso y dio de bruces en las cálidas aguas del Pacífico. Estrés bélico, justifican. Estas afirmaciones han levantado cierta guasa en el Japón.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Bloqueo creativo (II)

 Luego está eso que llamo desde tiempos muy recientes la «paradoja de Cortázar»: que, sin ser precisamente uno de mis escritores más reverenciados, me resulta muy inspirador. En cualquier conversación sobre él siempre se me ocurren más contras que pros – un excesivo malabarismo del lenguaje, por ejemplo, o su obstinación apabullante con París, como si el resto del mundo fuese provinciano – y, sin embargo, hete aquí que leo alguna pieza suya y se me encienden las alarmas de las musas. De repente surge una frase, una idea, una atmósfera. Siendo nada más que un crío, leí en un libro escolar las primeras líneas de Rayuela, y las retuve durante años en la memoria hasta el momento en el que me decidí a abordar el libro. Aún hoy, cuando las sigo leyendo, me parecen mucho más relajantes que otros tantos comienzos de otros tantos libros que pongo muy por encima en mis gustos. Y el bueno de Julio, al que empiezo a creer que por cabezonería nunca colocaré en mi cima personal, seguirá acudiendo por mucho tiempo al rescate más ingrato que se haya visto.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Bloqueo creativo (I)

O, tal vez, simple tolerancia. Me explico. Un gobierno no quiere apartar a varios agentes de policía que mataron a un hombre a golpes, agente que judicialmente ya han sido llamados torturadores. Vuelve el «cordón sanitario» educativo. Un político, antaño en una posición de privilegio, ha confesado que la política española, se mire a izquierda o derecha, está podrida hasta los tuétanos. Lo ha confesado en televisión, y no le temblaba la voz. La política del siglo pasado agoniza, pero nadie se decide a desenchufarla y mientras se le siguen saltando las costuras. No hace mucho fallecieron unos mineros – se inspecciona, ahora, «si la mina es o no segura» - y el ministro de turno dio un recital de falta de decencia y de escrúpulo. Otros tantos ministros dicen y repiten sin pudor que se acaba la crisis, pero empachados de cinismo no dicen para quién. No es que el mundo sea espiado, es que es espiado por torpes. Veinticuatro muertos y salió de la cárcel; le tocaba, sí, pero lo hizo sonriendo. Pronto hará mucho frío y en la calle queda mucha gente. Cobran por el Sol. Quemaron vivo a un hombre por una acusación infundada de pederastia. El mundo aún no ha podido olvidar Batman & Robin. Aún hay gente que se cree los horóscopos. Aún hay gente que se cree a Paco Marhuenda.
José María Aznar. José María Aznar otra vez.

Y a mí no se me ocurre nada.