sábado, 31 de mayo de 2014

Intrahistoria (LV): Can Vies

Se escuchó y se vio al Señor Alcalde caminando de rodillas tras un nutrido grupo de alborotadores, manos en alto entrelazadas y suplicando. Lo que, por supuesto, no dejó de maravillar al votante local, poco acostumbrado al deseo de negociar del poder.
«Venga ya, muchachos, muchachas; solo es una casucha», dijo el regidor. «No vale nada. ¿Es que no tenemos bastantes puentes en la ciudad para que los podáis poblar? ¿No os parecen lo bastante acogedores? ¿Muchachos, muchachas? ¿Me apagáis eso ya?».

jueves, 29 de mayo de 2014

Intrahistoria (LIV): Copago educativo

Se armó revuelo monumental. Los agoreros, los de siempre, corrieron a rodear parlamentos y asambleas, escandalizados por la barbarie educativa en ciernes. Para el gobernante la alarma era claramente excesiva, desproporcionada y antidemocrática. Si pagan, dijo el Señor Ministro, está claro que les enseñaremos cuánto han pagado. Añadió que aquello era lo que se podía entender como una auténtica y genuina educación de calidad. 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Intrahistoria (LIII): Crisis en el PSOE

¿No es hermoso hasta la náusea – se preguntó el poeta, también llamado contertulio, sumamente conmovido – cómo ese cadáver se aferra con tanta pasión a esa rosa? 

lunes, 26 de mayo de 2014

Intrahistoria (LII): Victoria del Frente Nacional en Francia

Tras la resaca electoral, que fue especialmente aguda y sedienta, la gran mayoría de analistas políticos estuvo de acuerdo en que esta proclamada novísima Europa se parecía mucho a la de hace algunas décadas. Esa de señores desfilando, cristales rotos, barbas rojas, alambradas y espitas de gas.
Pero es que, se aventuraron algunos analistas, es todo tan moderno, y dicen tan bien y tan bonito lo que queremos escuchar.

sábado, 24 de mayo de 2014

Intrahistoria (LI): Tratado de Libre Comercio UE-EEUU

Nosotros, todos, en cumplimiento de nuestro deber de satisfacer los intereses generales y de nuestros pueblos, tenemos la férrea convicción de que nuestros ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a no tener dónde esconderse.
Eso, al fin y al cabo, es justicia. Eso es igualdad. Sí, pronto seremos todos, todas iguales.

jueves, 22 de mayo de 2014

Intrahistoria (L): Golpe de Estado en Tailandia

Durante horas el mundo entero contuvo la respiración, con insoportable ansiedad e incertidumbre; pero finalmente todo llegó a feliz puerto, a la catarsis de la tranquilidad y la seguridad, cuando los distintos Ministerios de Asuntos Exteriores de Occidente anunciaron a sus respectivas ciudadanías que los eventos recientes no influirían «para nada, para nada» en los horarios de servicio de los muchos y queridos restaurantes tailandeses radicados en su territorio.
Y un fiú recorrió Europa.



sábado, 17 de mayo de 2014

Churchills (11)

«¡Belén Esteban, grandísima arpía, he leído tu libro!».

Winston Churchill.

viernes, 16 de mayo de 2014

Intrahistoria (XXXXIX): Arias Cañete y el machismo

«Unga, unga. Gnof, grrrr, gnflur; unga», declaró el candidato en un importante medio radiofónico a propósito del debate de ayer. Sin turno de réplica.

jueves, 15 de mayo de 2014

Intrahistoria (XXXXVIII): Tres años del 15M

Pero, ¿se puede saber de qué se ríen ustedes? Los del hemiciclo, bajen un poco esa guasa. 
No me dejan ustedes satirizar en paz.

lunes, 12 de mayo de 2014

Intrahistoria (XXXXVII): Matan a tiros a la Presidenta de la Diputación de León

Lamentaremos, claro que lamentaremos. Pérdida humana, violencia aborrecible, crimen atroz.
Solo que, recuérdeme un detalle, ¿esa no es de ellos?
Ajá. Lamentaremos algún día, claro. Supongo.


viernes, 9 de mayo de 2014

Intrahistoria (XXXXVI): Día de Europa

Llévame pronto de nuevo, oh gran Zeus,
suplicó amargamente la mitológica fenicia ante la pantomima electoral, los jesucristos, las anchoas paseantes y el poder en primera persona del plural.
Llévame cuanto antes.

martes, 6 de mayo de 2014

Intrahistoria (XXXXV): Baja el paro en abril

«¡Se lo dije!», exclamó exudando júbilo el Presidente de la Nación Toda. «¡Les dije que este día llegaría, queridos míos!». Y luego, animal político como era, hizo la pausa de rigor, esperando. Tímidos aplausos, demasiado tímidos en realidad para ser aplausos: La propia megafonía, tan invasiva, hizo dudar al señor Presidente de si en realidad se trataba de estómagos rugiendo.